Decepción.
Puse mucha confianza en él, en sus valores y en su cariño. No voy a olvidar todo lo vivido, porque fué genial, pero bajó mucho el listón.
Realmente medapena.
Ahora ya nos saludamos y apenas nos conocemos, no se dónde habrá ido a parar mi amigo.
Le extraño.
No me dí por vencida fácilmente, pero no puedes rescatar algo que ya se ha hundido.
Ahora le deseo mucha suerte y felicidad, y sobretodo que abra los ojos, porque tiene una collar alrededor del cuello y ni si quiera lo nota.
Nuestros abrazos siempre quedarán ahí, guardados entre tarrinas de helado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario