Hay cambios que duelen, y otros que matan.
No quedan ni los restos de ese amigo,
y su frialdad y desconsideración
borran lo poco que pude conservar
por. la lluvia
Nunca nos despedimos,
al igual que nunca nos hizo falta presentarnos.
Desde aquí ya no puedo verte,
y ya no podría soportar mas oírte.
Tienes toda mi sinceridad
mezclada con segundos y helados.
Pero para tí nunca fue suficiente.
Que seas muy feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario