15 de Agosto, a las seis de la tarde, en Sevilla, Andalucía.
Después de un año entero fuera, es raro volver y ver todos los cambios que pueden llegar a ocurrir en tan solo unos meses. Mi perro es un año mas viejo, y cascarrabias. Mi abuelo es aún más activo y cabezota. Y mis fotos y recuerdos que dejé aquí, parecen de un pasado lleno de espacios en blanco.
Mis amigos, con sus amores y fiestas, que me perdí. Es un placer, volver y tomarnos algo en la calle, -escuchando andaluz y con calorcito...nada de nieve o personas el doble de altas que yo.- escuchando sus historias como siempre, con los cuatro locos que siempre me hacen reír a todas horas. Me encanta su pureza y buen corazón.
Las chicas, que han estado siempre a mi lado, aunque lejos. Sentirme libre,yo misma en todo momento...para hacer el gilipollas o cantar en medio de la cena. Bailar como si nadie nos viera, nuestros bares y rinconcitos, que tanto he extrañado.
La distancia no es fácil, pero nos hace mas fuertes.
Mis dos frikis biológicos. Sin ellos todo es mas difícil y complicado. Ellos hacen que estar sentados en un banco sea algo especial, porque siempre están ahí, para todos los momentos y canciones.
Mi madre, que no puede dar mas amor, porque en esta época en la que nos han metido, digamos que -escasea- Con sus consejos y sus besos, con su voz y su alegría.Ella siempre está conmigo, cuando tengo pesadillas, de noche y de día.
Ahora siento añoranza por mi vida en esa habitación allí lejos, cerca del Polonorte. Con los miles de idiomas en el almuerzo y las fiestas antes de dormir. Con los viajes sin pensarlo dos veces, y la nieve infinita.
Estoy ansiosa, por ver que depara esta República. Checa porque me temo que será otra experiencia inolvidable - una más- que llenará mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario