Lo no.malo de que te decepcionen es que baja tanto el listón que es difícil que caigan tan bajo que consigan volver a hacerte daño.
Hay mucha gente, muchísima.
Quizás a veces no le das la mínima oportunidad a algunos, para que te muestren su obra. Y otras en cambio ofreces incluso décimas oportunidades a quienes simplemente no dan más de sí.
Odio esa sensación.
Cuando empiezas a creer en algo o simplemente tienes fe en sus valores, y de repente...bang.
Todo se esfuma.
Yo no soy creyente, no estoy a favor de ninguna religión; en cambio, puede que mi única creencia sea en las personas. Creo en todo lo que son capaces de hacer y no siempre hay porqué demostrarlo.
Creo en la melodía que un gran amigo es capaz de sacar y cuando la escucho en su piano...no me interesa nada más en ese momento. Solo quiero dejar que esas notas me conmuevan.
Creo en el cariño infinito que mi madre puede mostrarme unayotravez. Continuamente, sin cansancio alguno.
Creo en mi capacidad de descubrir pequeños instantes, hacerlos míos y quizás de algún modo poder transmitirlos.
Creo en la fuerza de pequeñas personas, que son capaces de plantarle cara a la situación más difícil, sorprendiéndose a si mismas.
Creo en la esperanza que mi abuelo deposita en mí, sinlugara.duda, para llegar a todo lo que me proponga.
Creo en la felicidad que te aporta sentirte parte de alguien, pero también en la libertad que cada uno es capaz de exigir.
Creo en el amor, aunque a veces no me caiga nada bien.
Creo firmemente en la amistad, pero solo en aquella que no tiene cláusulas.
Creo en las risas que Camille mete en mi cabeza.
Y sigo creyendo en que todo pasa por alguna razón.
A veces creo en ilusiones que no resultan ser muy ciertas, pero la piedra se va a gastar en cualquier momento.Y al menos con esa, no volveré a tropezarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario