sábado, 12 de octubre de 2013

Carta sin despedida

"...A veces -o mejor dicho: 
casi nunca-, 
te odio tanto que te veo 
distinta. 
Ni en corazón ni en alma 
te pareces 
a la que amaba sólo 
hace un instante, 
y hasta tu cuerpo cambia 
y es más bello 
-quizá por imposible 
y por lejano-.
Pero el odio también me 
modifica 
a mí mismo, 
y cuando quiero darme 
cuenta 
soy otro 
que no odia, que ama 
a esa desconocida cuyo 
nombre es el tuyo, 
que lleva tu apellido, 
y tiene,
igual que tú, 
el cabello largo. 
Cuando sonríes, 
yo te reconozco,
identifico tu perfil 
primero, 
y vuelvo a verte, 
al fin, 
tal como eras, como 
sigues 
siendo, 
como serás ya siempre, 
mientras te ame."

Ángel González  -Carta sin despedida-

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